Sindrome de la carencia afectiva




 

La carencia afectiva familiar durante los primeros años de vida es el principal factor que desencadena este síndrome. La carencia afectiva señala la situación en que se encuentra un niño que ha sufrido o sufre la privación de la relación, principalmente con su madre, y que padece el déficit de atención afectiva necesaria en la edad temprana.

La carencia afectiva o las alteraciones por carencia relacional se refieren a aquellas situaciones en que la maduración de la personalidad del niño se interfiere por la falta grave de estimulación afectiva. En el ser humano no existe la posibilidad de una maduración correcta sin el calor afectivo del amor. Aunque, en cualquier circunstancia, cualquier persona puede sentir no haber amado lo suficiente o no haber sido amado de forma adecuada, la ausencia grave de estimulación afectiva durante la infancia por parte de los adultos, que juegan un rol relacional afectivo importante, provoca la aparición de trastornos, no tan solo de la maduración, sino también síntomas clínicos que se expresan en trastornos somáticos, afectivos y conductuales.

La falta de afecto maternal se caracteriza por producir en el niño un estado psicológico de avidez afectiva y miedo de perdida o de ser abandonado, tanto si ha padecido en la realidad una privación afectiva de la madre o como si lo ha sentido como tal. Es tal la necesidad de recibir una señal de afecto que permanece en un cierto estado de búsqueda afectiva, de necesidad de saturación, que se manifiesta por una actitud de reasegurarse de la existencia permanente del afecto del otro y así sentirse seguro.

La carencia afectiva es un mal que afecta a todas las edades, culturas y clases sociales. La evolución de las personas que manifiestan este síndrome depende en gran medida de la situación social en la que se desarrollen, pudiendo establecer unos patrones que definan el comportamiento de estas personas desde su infancia a la edad adulta.

- En la primera infancia: son niños que lloran para llamar la atención, sonríen poco y son más propensos a contraer enfermedades infecciosas. En esta etapa suelen aparecer problemas digestivos (estreñimientos, disfagias motoras y hernias de hiato son los más frecuentes), aunque pueden llegar a remitir con el crecimiento.

- En la edad preescolar y escolar: el niño presenta trastornos del lenguaje, y otros retardos importantes: problemas de elocución, pobreza de vocabulario, dificultades gramaticales y sintácticas (verbalización). En el plano lógico-matemático suelen presentar buen comportamiento.

- En la edad escolar: muchos niños presentan trastornos de aprendizaje: el CI se sitúa, a menudo, en un nivel de inteligencia limite o de debilidad ligera (CI entre 65 y 95), pero no porque el niño no sea inteligente, sino porque no consigue centrarse al hacer las pruebas (mentalización). Estos niños tienen frecuentes fracasos escolares y su grado de autoestima comienza a caer. Sentimientos de desvalorización o baja autoestima: el niño carencial niega su valía, se considera como un fracasado, se destruye psíquicamente, se desprecia a si mismo; se complace en el masoquismo de considerarse desgraciado, es una forma de culpabilizar a la madre o padre de su falta de afecto. Su autoestima es baja: el niño duda de si mismo en cuanto a despertar afecto o simpatía (nadie me quiere; no soy amable, lo que me ocurra no le preocupa a nadie), por lo que tiene una importante inseguridad: sentimiento obsesivo de exclusión, de no estar en ningún lugar , de molestar o estar de mas.

- Entre la edad escolar y la preadolescencia: el sujeto presenta trastornos del comportamiento, actitudes de inhibición, de retraimiento, actitudes de oposición y de rebeldía, aunque relativamente sociables y en ocasiones extrovertidos, sienten miedo a sentirse rechazados en un grupo, por lo que tienden a integrarse a toda costa. De aquí la importancia de las relaciones sociales en esta etapa ya que determinará su conducta futura.

- En la adolescencia: los comportamientos extraños y los actos impulsivos son muy
frecuentes (hiperactividad); en cambio los trastornos psicóticos o los comportamientos neuróticos son raros. Son personas fácilmente ilusionables por adolescentes mayores que él o por adultos. Huyen de responsabilidades y son rebeldes con las normas.  En esta fase suelen aparecer las primeras adicciones (hipersexualidad, drogadicción, alcoholismo,…) El paso al acto es la única expresión posible de oposición a la verbalización y a la mentalización de la infancia; estos síntomas del estado limite se pueden observar en un deseo por buscar afectividad continuamente en alguien o algo que les aumente la autoestima.

- En la juventud: la pérdida de la capacidad de amar y una importante disminución del amor propio les lleva a estas personas a llenar su vida con acciones hiperactivas o que causan dependencia. Salir de la rutina con desenfreno seria su lema para esta fase. El único momento en que la persona afectada puede sentirse segura y querida se encuentra en su vida sexual. Es un instante tranquilizador, en el que el hombre o la mujer se deja llevar. El riesgo: una vida sexual desproporcionada, incluso incontrolable. En general carecen de sensibilidad y huyen de las expresiones afectivas hacia los demás. Utilizan a las personas como instrumentos para sentirse seguros.

- En la edad adulta: el duelo por la pérdida de la juventud y el prepararse para la madurez, el estrés y la fatiga, la dificultad adaptativa, la inestabilidad en las relaciones personales, los conflictos conyugales y la pobreza de la competencia parental (sentirse malos padres) son los aspectos mas significativos. Aparece la infidelidad emocional, no porque estén insatisfechos con su relación, sino sólo por sentirse todo el tiempo queridos y deseados. El porcentaje de divorcios alcanza el 80%, intentando buscar en todo momento la pareja que le asegure esa estabilidad emocional y que no consiguen encontrar.

La infidelidad emocional
Cuando nuestros pensamientos y sentimientos están yendo más allá..., Cuando sentimos que la compañía de otra persona distinta a nuestra pareja se hace más atractiva, entonces hablamos de la infidelidad emocional.
Es aquella que nos vincula afectivamente con alguien del sexo opuesto, con quien preferimos estar por encima de nuestra pareja... Hablamos de aquellos grandes amigos que vuelven, que terminan por atraer la atención y los pensamientos...
Según el psicólogo Giorgio Agostini, se trata de “una especie de infidelidad platónica, en la cual se siente que el compromiso de comunicación se da con otra persona y no con su pareja”.
A diferencia de la infidelidad sexual, aquí no se llega a la cama o, al menos, no de forma premeditada, es una especie de incomunicación afectivo espiritual, describe. Pero de todas maneras, puede llegar a ser más grave que la infidelidad sexual. Por lo menos así queda de manifiesto en un estudio realizado por dos investigadoras de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina.
El trabajo se basó en una muestra de 446 personas adultas, que tenían entre 30 y 56 años. Los resultados finales no cambiaron mucho respecto de los que se obtuvieron en 60 países, ya que el trabajo de las psicólogas de la UBA formó parte de un estudio internacional que coordina Martín Voracek, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena.
¿Qué le molestaría más: Imaginar a su pareja formando un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo disfrute de una apasionada relación sexual con otro u otra? Ésa fue la pregunta que se efectuó.
Al respecto, el 80 por ciento de las mujeres dijo que se sentirían más molestas si su pareja se involucrase emocionalmente con otra persona, aun cuando no tuviese la oportunidad de interesarse sexualmente. El 56 por ciento de los hombres optó también por esta opción.
La mayoría de los estudios realizados concuerda con lo mismo. Podemos concluir que los seres humanos sabemos que la infidelidad emocional, que deriva muchas veces en pensamientos infieles que reprimimos, puede ser mucho más letal, en especial para el cónyuge que la sufre.

El factor de la carencia afectiva
Si se trata de identificar la razón de por qué una persona comete alguna infidelidad, encontramos que está actuando a raíz de una carencia afectiva y emocional.
Y no es algo de un día para otro, sino que se trata de una carencia que se ha estado arrastrando por mucho tiempo.
En esto coinciden distintos expertos, como la psicóloga Catalina Bosch, quien ha explicado que esa situación constituye un “un nicho propicio para cuando llega otra persona que le hace sentir plenamente desde el punto de vista de su autoestima, su ilusión, sus expectativas”.
Es decir, otra persona comienza a suplir carencias, generando una relación más estrecha que la que tenemos con nuestra propia pareja.
El asunto puede comenzar a tornarse más complicado, cuando ponemos atención a las palabras de la científica Helen Fisher, autora del libro “¿Por qué amamos?”. Ella explica que “el cerebro humano es capaz de sentir amor por el cónyuge y pasión por otra persona. Por supuesto que son tareas inconscientes, porque es cierto que la gente se enamora sin decidirlo”.
¡Así son las cosas! El sentir una fuerte amistad por un integrante del sexo opuesto, sumado a una carencia afectiva en nuestra relación sentimental, puede terminar por traicionarnos.



INFIDELIDAD DE LA MENTE
Muchas veces a partir del tipo de infidelidad antes mencionada, surge la mental. Aunque no pase de nuestro pensamiento, hay que tener ojo, ya que en el momento en que se está pensando, soñando o deseando mucho a otra persona, es que algo está sucediendo, ya sea con nosotros mismos o con nuestra relación.
La pregunta que cabe entonces es si podríamos otorgarle el mismo grado de gravedad a un hecho que nunca consumamos, pero que mucho deseamos, a uno que definitivamente realizamos. Nos referimos exactamente a la infidelidad mental. ¿Es perjudicial para una relación de pareja?
Podemos señalar como ejemplo, el caso de Internet, que ha dado cuenta de este tipo de infidelidades, que puede que no se concreten más allá, pero en la que se observan verdaderas relaciones establecidas con alguien en otro computador.
En este sentido, los expertos coinciden en que uno se puede enamorar por internet, ya que esto no sería otra cosa sino nuestra imaginación desatada, al llenarse de ilusiones.
Lo claro es que cuando ya sucumbimos ante este tipo de acciones, estamos ante un problema muy importante dentro de nuestra relación de pareja que debemos atacar cuanto antes.
Otro es el caso de la pareja armoniosa donde uno de sus miembros tiene cierta carencia afectiva. En general se trata de personas inseguras que tienen necesidad de tener una aventura con otros sobre todo del sexo opuesto. Esas inseguridades personales hacen ver la infidelidad como un logro, mejoran su autoestima circunstancialmente, se ven reconocidos por otro en su atractivo y ello les brinda seguridad.
En ocasiones conflictos personales no resueltos, se hace presente en estas personas mediante la infidelidad. Estas personas no tienen intenciones de romper el matrimonio o pareja sino que sienten la necesidad de tener un momento de relación en paralelo pero manteniendo el matrimonio.
Hay personas que sienten la relación como algo rígido que los encapsula y no les permite movilidad. Para estas personas la infidelidad es una liberación, en el sentido de la ilicitud que representa la infidelidad.
Lo ilícito les resulta atractivo, por ello en el momento mismo que la infidelidad sale a luz, abandonan la relación; ya no le es atractivo. Y sale a la luz porque lo cuentan abiertamente a su pareja, directamente y sin remordimientos.
Las crisis evolutivas son situaciones de duelo, sobre todo las crisis de la adultez,  40 y 50 años. Esta situación conlleva una movilización interna del estado ánimo que tenemos que poder elaborar y superar para vivir con plenitud la etapa de la vida que nos toca. En ocasiones la causa de una infidelidad es la búsqueda en otro que haga recuperar esa juventud perdida. Así el infiel tiene la ilusión de recuperar su atractivo, vuelve a sentirse joven, vital, atractivo. Y esta sensación no parará de buscarla, por lo cual la relación estable con estas personas se hace muy difícil para el cónyuge.
Existe una razón
Para ser infiel se necesita al menos una buena razón, el gusto por lo prohibido, monotonía de una relación, falta de satisfacción emocional en pareja, unos tragos de más, y hasta la misma adrenalina de mantener una relación oculta. Una vez se tenga la razón adecuada no habrá remordimiento que valga cuando el placer del momento encienda la llama.
Inseguridad
La tentación está en todas partes, en el trabajo, la universidad, una exposición, un bar, un café, hasta entre los mismos amigos. La persona infiel es a su vez una carnada fácil, por su inseguridad, por eso va en busca de una persona fija y de confianza, es decir, alguien que esté dispuesto a escucharle sin pedir nada a cambio. Aunque sepa que no puede dejar y tampoco lo quiere, a su familia, no evita sentir algo más por aquella persona que le cambió la vida. Al final es un sufrimiento y sensación de traición doble. Si la persona siente que su pareja le está dejando a un lado, y aparece otra que le hace sentir vivo y deseado de nuevo, se convierte en un infiel en potencia dispuesto a vivir una aventura extrema.
Fisher (1996) manifiesta: Aún cuando la mayoría de los episodios de infidelidad involucran alguna intimidad sexual, debe saberse que un número no despreciable se puede describir mejor como situaciones de infidelidad afectiva, sea porque no incluyen manifestaciones físicas eróticas y/o porque sus factores causales no son de índole estrictamente sexual. Sin embargo, al margen de esta consideración, una infidelidad puede ser un episodio altamente traumático para quien hasta ese momento ha confiado plenamente en su pareja, siendo difícil y a veces imposible la reparación psicoterapéutica. En contra de lo que pudiera suponerse, el/la infiel puede también sufrir un intenso sentimiento de culpa cuando no ha habido premeditación sino la mera conjunción casual de circunstancias favorables para la ocurrencia del hecho. De ocurrir, tal emoción muy destructiva se une a la incapacidad para convencer al otro de que el episodio de infidelidad no compromete lo esencial de su afecto y su compromiso. Esto unido a la frialdad y sinceridad de las personas con carencia afectiva puede hacer que la relación infiel termine y vuelva con su pareja pero jamás volverán a ser los mismos.

 En este vídeo Nuestro propio cielo (2007) de Roberto Pérez Toledo se refleja el comportamiento de una persona con este síndrome.

 http://carenciaafectiva.blogspot.es/

Cuento de la rana, la niña y el avatar


Había un pueblo que vivía en los confines de Malendhar. Estaba situado en la base de dos montañas paralelas, éstas se elevaban desafiantes hacía el cielo mientras en el fondo un valle verde lleno de riachuelo guardaba un poblado de agujas que se mecían al viento como juncos inmensos.
Prácticamente todos los habitantes habían nacido al borde del mismo valle, sabían volar en vuelos cortos y eran capaces de saltos prodigiosos entre las ramas de los gigantescos árboles de la comarca.
Había una niña llamada Diaserin que había nacido con las manos muy pequeñas y le costaba mucho esfuerzo dar los enormes saltos entre los juncos, los riachuelos y el arbolado verde del paraje, ella caminaba a pequeños pasos con cuidado para no caer, y había aprendido a dar graciosos saltos poniendo en sus pies las flores de adarlátuver, árbol que generaba constantemente unas flores parecidas a globos de seda que ella sujetaba con lianas a sus pies y le permitían impulsarse de un sitio a otro. Diaserin solo tenía nueve años.
 Conocía perfectamente los riachuelos que montaña abajo deslizaban sus aguas al cauce del mismo, todas las tardes salía de la escuela de Malendhar, sus estudios eran indispensables para vivir en el valle. Aprendía biología, botánica, ciencias del universo, el conocimiento del cielo, de las estrellas, la orientación y lo que mas le gustaba a ella eran las lecciones de emociones compartidas, asignatura sobre las buenas relaciones y el desarrollo del amor, indispensable para todos los niños del valle, para los adultos y para los más ancianos del lugar. Diaserin reía y compartía con sus amigos, los que venían del fondo del valle, aunque muchos de ellos eran diferentes, de otro color pero les unía a todos la práctica de las mismas lecciones .
Nadie le había importunado por sus pequeñas manos,  tampoco había confiado su secreto, el de sus saltos floridos, tampoco nadie se lo había preguntado. Al salir del colegio jugaba al borde de los juncos saltando de piedra en piedra intentando mantener el equilibrio evitando que sus zapatillas de piel se mojaran ya que ello conllevaba un gran trabajo para secarlas y volver a flexibilizar la piel para adaptarla a sus pequeños pies. Ella era consciente de lo que valían estos excelentes pares de zapatos tan especializados que fabricaba con gran placer un hombre anciano que vivía cerca en la colina azul.
Cerca de la orilla de uno de estos riachuelos existía un lavadero, en un tiempo no muy lejano las mujeres acudían a lavar la ropa al mismo, ahora ya no se quería contaminar con el calor corporal y la ropa se mojaba con agua de flores y se ponía al sol quedándose blanca y perfumada tan parecida a la flor del agualuna, una especie de azucena blanquísima y tersa que se parecía al resultado de la ropa puesta al sol por lo que llevaba el mismo nombre. Este lugar era uno de los preferidos por Diaserin, apreciado para sus juegos y aventuras.
Tenía el lavadero un ancho caño del que entraba agua continuamente y otro por el que una vez cumplida su misión de mantener el nivel correcto salía de nuevo hacía el riachuelo.
Por aquel caño, una bonita rana de color verde llegó empujada por el agua en el momento en el que Diaserin limpiaba sus manos y con un gracioso salto se posó en ellas.
-¡Hola¡- saludó la ranita -¿Voy bien camino del río- Preguntó a la niña,
La niña la contempló de cerca alzando sus manos, ¿quien decía que las ranas no eran bonitas? ésta era preciosa, su color verde tenía distintas tonalidades en las diferentes partes de su cuerpo.
-Si, por aquí vas bien a pesar de dar un rodeo, pero dime… ¿porqué quieres ir al río?
-He oído hablar muy bien de él, de lo grande y caudaloso que es quiero hacerme una casa en sus orillas, aquí nadie va apreciar mi belleza, -dijo haciendo un gesto coqueto- allí encontraré quien me admire.
Diaserín suspiró, le daba pena que se fuera aquella simpática ranita, teniendo tantas ganas de quedarse con ella, aunque ya sabía que ningún animal o planta eran de nadie aunque todos debían saber que hacer para que vivieran.
-Quédate aquí, este lavadero en un buen lugar tiene agua corriente todo el año, yo te visitaré todos los días y tendrás en mí una buena amiga y quien admire tu belleza-.
La ranita dudó un momento, la niña le agradaba pero no había abandonado su pozo para quedarse unos metros más abajo en la primera ocasión que le proponían
-No, si me quedo tú serás una buena amiga pero no es suficiente, quiero tener todo el río a mis pies-
-Eso…es querer mucho y estar muy segura de tus encantos, posiblemente todos los sapitos se vuelvan locos por ti pero en el río hay peces, patos, y animales que se alimentarían muy a gusto de tu carne verde y brillante…
-Los conquistaré- contestó la ranita muy segura de si misma- mira que se hacer…
 Y saltando de la mano de Diaserin comenzó a brincar de un lado a otro con gracia y soltura sin apenas tocar el agua.
¡Bravo¡¡Bravo¡ aplaudió la niña entusiasmada, ­ Qué bien lo haces ­
-¿Ves?-le dijo la ranita- si a ti te gusta tanto ¿porqué no le va a gustar a los que habitan el río?
-Tienes razón si tú quieres te acompañaré- he intentando imitarle en los saltos salieron juntas del lavadero.
Poco después llegaron a la orilla del río la ranita nunca había visto tanta agua.
-¡Que‚grande es¡-exclamó abriendo mucho los ojos.
-En ésta época del año es muy bajo su nivel -le aclaró la niña-
Antes de terminar la frase la ranita ya no le escuchaba, de un brinco se había sumergido en el agua.
Procurando no mojar sus zapatillas rojas, permaneció un rato al borde del río sin moverse contemplando la corriente y los pequeños remolinos que se formaban en las piedras, volvió su mirada al punto donde se había sumergido la ranita y girando suavemente regresó a casa.
Pasó el tiempo y las zapatillas rojas de Diaserin quedaron pequeñas, el río cambió muchas veces de color y últimamente la luna brillaba con más fuerza en las noches de enero, los peces y los patos estaban callados. Diaserín recordaba a su amiga la rana, el primer animal que había hablado con ella, la primera vez que había escuchado las voces de la vida del valle, la primera vez que reconocía su capacidad de integrar un todo en las partes, y sabiendo esto, no sabía como comunicarlo guardando el secreto.
Una tarde, cerca del anochecer desde la habitación de su casa oía el croar de una rana croak..croak… Diaserin estaba convencida de que era la bonita ranita verde que conoció en el lavadero que ha falta de un público que le admirase le cantaba a ella.
Diaserin interpretó la melodía de su amiga, era una mezcla de llanto, súplica y emoción, de soledad, temores y al fin descanso. La niña también, por primera vez comprendió lo que era la complejidad, sintió un gran amor que calentaba su pecho hacia la pequeña rana vividora, y ella, que no había roto su mundo equilibrado y sereno abrió su ventana y su corazón dejando entrar a la rana, que cayó dormida casi al momento sobre un cojín debajo de la cama.
Se había creado un pacto que haría vibrar a los universos, era el pacto de la amistad entre seres diferentes pero iguales. Las estrellas brillaron mas aquella noche, algo estaba pasando en el mundo, un nuevo avatar en forma de niña había venido a despertar a los durmientes.

Dinero, madre y vida son energías equivalentes.




Dinero, madre y vida son energías equivalentes.
Como tratamos a  la madre, así nos trata la vida y el dinero.
Los órdenes de la abundancia son los siguientes :
Asentir a todo como es y a todos como son y agradecer todo como es y a todos como son, aunque todavía no entendamos. La abundancia es la respuesta del universo, del sistema familiar y del espíritu al que está al servicio de la vida, agradeciéndola como es, con la muerte y con el sufrimiento también.
Nuestras vidas forman parte de grandes movimientos de compensación y de reconciliación. Es a lo que tenemos que asentir.
El siguiente orden de la abundancia dice « tomar », tomar todo como es, tomar a todas las personas como son, formar parte del movimiento de la compensación de la vida, equilibrando el dar y tomar. 


El dinero que recibimos es la compensación a nuestro buen dar. El buen dar empieza con los padres : cuando « tomamos » a nuestros padres, o sea, cuando aceptamos recibir incondicionalemente todo lo que nos dieron nuestros padres, necesitamos devolver, por agradecimiento, pero a los padres no les podemos devolver lo mucho que nos han dado, por lo que instintivamente nos giramos hacia los demas, pareja, trabajo,  y a ellos damos lo que tomamos de los padres. Esto es el buen dar. Y el entorno nos lo compensa y agradece con la abundancia.
Tomar a la madre es contactar con el éxito y el dinero.



Tomar al padre nos abre a la fuerza de la realización profesional
Tomar a ambos a la vez permite que el éxito profesional fluya en nuestras vidas. Y este éxito está unido a la prosperidad económica.
Tomar sólo un poco a los padres tiene como consecuencia no ser capaz de dar mucho a los demás, y por lo tanto la respuesta del universo será también pobre, mezquina.
Tomar a todos como son significa tomar a todos los excluidos, rechazados, perpetradores y despreciados, de las dos ramas, que los conozcamos o no.
Tomar a todos como son significa también querer a la gente difícil de nuestra propia vida, a los perpetradores económicos, a los prepotentes, a los tiburones y usureros, etc. y agradecerles ser como son.
Y el último orden de la abundancia dice « respetar al anterior ».
Resumiendo, nuestra abundancia está ligada a nuestra capacidad de amor incondicional y agradecimiento incondicional también. Se traducirá en nuestras vidas, primero por nuestro amor y respeto a la madre y a todas las mujeres de nuestro sistema familiar, y en segundo lugar por nuestro amor a los difíciles, rechazados, prepotentes, violentos y otras personas moralmente « incorrectas ».
Ese amor tiene su reflejo en nuestra capacidad para decir « gracias por ser como eres » a cualquier ser humano.El dinero viene de la madre.
En la madre, durante los primeros nueve meses de nuestra vida, hemos conocido la abundancia de la naturaleza y su imperfección. Al tomar conscientemente a nuestra madre, reanudamos el fluir de la abundancia en nuestra vida.
En la pareja, observamos que la abundancia depende de la actitud de la mujer. Si la mujer respeta a su marido, el marido tendrá éxito y prosperidad.
Para las personas solteras, éxito y prosperidad dependen de cómo han tomado a su propia madre.
Las herencias 
La herencia fue acumulada gracias al respeto de una mujer por su marido (abuelo, bisabuelo, etc). La herencia puede estar bloqueada porque ningún descendiente ha mirado, honrado y agradecido a esa mujer.
El orden entre padres e hijos dice: los padres dan y los hijos toman.
Lo que dan los padres siempre es un regalo. Deben ser honrados y agradecidos por lo que han dado. El hijo que exige algo de  los padres pierde a sus padres.
La culpa y los MÉRITOS pertenecen al que actuó y sólo a él.
Un padre no tiene ninguna obligación de dar algo a sus hijos. El hijo no tiene ningún derecho de exigir algo de sus padres.
Los padres dan siempre a todos sus HIJOS por igual, a todos los que estén en su lugar de HIJOS, y sólo dan a esos HIJOS.
En las herencias el orden sistémico se respeta inconscientemente de un modo contundente: el hijo que reemplaza a un hermano muerto excluido o a un aborto olvidado recibirá dos partes de herencia, la suya y la del excluido; el hijo que sustituye a un tío, padre, abuelo, no recibirá nada ya que no vive como hijo....
Las deudas
Tener deudas o hipotecas es un modo de pagar un daño, de equilibrar una culpa no asumida. Puede ser nuestra o, más frecuentemente, pertenecer a un ancestro con quien tenemos una fidelidad o una intrincación.
Avaricia
« Tengo muy poca energía para vivir, no la tengo que malgastar ». El dinero es el equivalente de la vida, la persona siente que su soplo de vida se apaga, tiene que ahorrar al máximo su dinero-energía.
La ludopatía
Mejor es jugarse el dinero antes que jugarse la vida. La ludopatía en la que el jugador pierde una y otra vez es un sustituto de suicidio.
La crisis pertenece a un campo superior al servicio del cambio. La dirige el movimiento del espíritu. Es pura energía, al servicio del amor y de la vida. En la crisis el movimiento del espíritu se despliega, prodigando su fuerza y su amor al que quiere ver y cambiar.
La abundancia es un movimiento del espíritu, para el que agradece toda su vida como es. El dinero, símbolo de vida, necesita ser aceptado como es, reconocido, querido, respetado. También necesita ser destinado a la vida. Necesita ser recibido para ser dado de nuevo a cambio de otro servicio que mejora nuestra vida.
Publicado en Guiagente.es mayo 2012